domingo, 12 de julio de 2009

Silencio


Fue no hace mucho
cuando él te miraba
arrimado en el suspenso,
escondiendo las palabras,
secuestrando los sentidos,
y decía, entre líneas,
una verdad inadmisible.

Su voz era el murmullo de la Luna,
su mirada era el reverso de los sueños,
su roce te recorría erizando la piel
y sonreía burlando tu razón.

Te escondías en su seno,
escapabas de sus versos,
te arropabas con su capa;
eras junto a él un solitario.

Él te cocinaba las mentiras,
tú hurtabas de su inventario
un instrumento de muerte
y asesinabas el deseo.

Fue hace poco.

Lo callaste con otras voces,
amaste su discreto semblante
y su decidida obediencia.
Al servicio de tu corazón
fue testigo de tus impulsos,
fue cómplice del amor;
te arrojó a un mundo nuevo.

Curioso servidor,
anticipa la voz del amo,
se arrodilla a su palabra
y le presta su emoción.

¡Así es tu silencio!

Tiempo


¿Cuál es la medida del tiempo?
No son horas, no son minutos,
el tiempo al que me refiero
es un tiempo sin segundos.

Pero quiero saber, si es posible,
si la mirada que cautiva la mía
nace ya con fecha de caducidad
y saber así cuál día es mi último.

Es que me pregunto, recordando
aquél documental sobre el tiempo,
si la relatividad del viejo Einstein
no se llamaría para él Mileva.
Sí es cierto lo que él pensaba
que coinciden en un mismo plano
pasado, presente y futuro,
se explica que en ti vea continuidad;

porque tu mirada me desnuda
los recuerdos, reinventa mis
sueños, y concentra mi interés
en el castaño infinito de su seno.

¿Cuál es la medida del tiempo?
Es el disfraz de mi pregunta,
cuando realmente quiero saber
si también para ti soy eterno.

miércoles, 24 de junio de 2009

Cuando el tiempo no respete la efeméride


Cuando la ausencia no respete la efeméride,
y el tiempo doblegue el deseo de felicidad,
imponiendo su voluntad y su reino de nostalgia,

y se extravíe el eco de voces pasadas,
y la música dibuje recuerdos en la pared
sin permiso ni aviso, sólo porque si.

Cuando súbitamente sintamos el abandono,
nos hallemos huérfanos en este mundo grande,
y nos hiera sin hierros la mano del destino.

Nos embarcaremos en una canasta,
y emprenderemos un viaje hacia la soledad
rompiendo el espejo para matar la dualidad.

Tal vez nos coman o nos cuiden los lobos,
entremos en tiempos de guerra y tiempos de paz.
Quizás, al vernos solos, fundemos una ciudad.

Cuando la ausencia no respete la efeméride,
y el destino contradiga el capricho de ser hijos,
a lo mejor nos encontraremos juntos tú y yo.

Imposible



Imprecisión es no atinar
a darte un espacio en mi cabeza
que, aún conteniendo la tristeza,
albergue también el mar.

Intolerancia es roer mis huesos,
sepultando entre muebles las migajas,
porque tu adiós me regala ecos
donde dura el sabor de besos y miradas.

Inimaginable para mí resulta el recorrido de tus pies
desde el paso en que marcháis hasta el otro en que volvéis;
ni hablar de aquello que tus ojos ven
si no soy yo quien te espera en el andén.

Imposible es prescindir de tus caricias,
imaginar quizás otras palabras sin tus verbos
o tolerar otra presencia sin tus prisas
y precisar, tal vez, mi deseo en otros cuerpos.

Imposible es querer sin ti,
tan difícil es amarte a ti.

jueves, 14 de mayo de 2009

El amor


Le aseguro señor notario
que la verdad es mentira:
el amor real es una tragedia.

El deseo no conoce horario,
ni se doma como el caballo,
ni se pierde como el dinero.

Señor notario, le confieso,
el crimen jamás perfecto
es negar que estamos vivos.

La ilusión de hallarse muerto
es un dogma en desarrollo:
hay vanidad en desvanecerse.

Encuentro, señor notario ario,
una pasión que no corresponde
al encantamiento de no ser.

En la clavija que fija mi palabra
a la voz de su dulce invitación,
fijo que me finjo en la sonrisa

si es que yo decido no atinar
para perderme en juegos tontos:
¡Vaya cruel forma de renunciar!

Pero lo cierto, entre lo incierto,
señor notario, amigo sin salario,
es que la palabra allí se queda;

presta, dispuesta y extensa,
desvaría y goza su variación,
pero no se pierde y se escucha:

El amor es así, mentira mentirosa,
verdad verdadera, y también combinación:
el amor es hallarse vivo en algún lugar.

lunes, 15 de diciembre de 2008

En la Villa de los Lobos


Andar de la palabra vecina
que a mi voz le presta sentido
y en pos de tan oportuno auxilio
escribo una nota asesina:

Aquí en la Villa de los Lobos
un par de amigos del vino
en el mural digital inscriben
la huella de un destino divino.

Prestar la palabra al enigma,
darle cabida al silencio,
encontrar en un eco la herida
de un amor indefinido.

Surtir de colores las tragedias,
teñir de sangre el gris depresivo,
aferrarse al puñal agresivo
que logra matar a medias.

Aquí en la Villa de los Lobos,
donde cada latido se halla inscrito,
aquí donde no alcanzan los Todos,
aquí dejo mi dolor escrito.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Ya no, pero aún, todavía


Ya no quiero interpretar,
ni quiero esperar ansioso
la palabra verdadera,
ni la mentira piadosa,
ni muchos menos
los puntos suspensivos.

No me interesa
un sueño dentro de un sueño,
ni el espejo de Sofía,
ni la soledad asediada
por preguntas y respuestas.

Ya no espero ni busco ni encuentro
el mes de abril ni el unicornio azul,
ni la Gran Caravana de Tikdabra.

No deseo la cordura
para perderla a propósito,
no quiero una obra
de actores sobre actores
ni de intereses creados.

Ya no importa el destinatario,
escribo sin escribir el remitente,
ya no persigo entre letras
la huella de un ser intermitente.

Aún faltan las palabras,
pero ya no sobran los silencios,
ni se equivoca la mirada
si al cerrar los ojos
de súbito hallo un hogar.