miércoles, 5 de noviembre de 2008

Ya no, pero aún, todavía


Ya no quiero interpretar,
ni quiero esperar ansioso
la palabra verdadera,
ni la mentira piadosa,
ni muchos menos
los puntos suspensivos.

No me interesa
un sueño dentro de un sueño,
ni el espejo de Sofía,
ni la soledad asediada
por preguntas y respuestas.

Ya no espero ni busco ni encuentro
el mes de abril ni el unicornio azul,
ni la Gran Caravana de Tikdabra.

No deseo la cordura
para perderla a propósito,
no quiero una obra
de actores sobre actores
ni de intereses creados.

Ya no importa el destinatario,
escribo sin escribir el remitente,
ya no persigo entre letras
la huella de un ser intermitente.

Aún faltan las palabras,
pero ya no sobran los silencios,
ni se equivoca la mirada
si al cerrar los ojos
de súbito hallo un hogar.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Seguimos callados


Me dices, te digo, seguimos callados.
Tu boca es mentira, en verbo agotado.
Me miras, te miro, seguimos de largo,
se pierde el momento, muere el letargo.

Tus ojos no mienten y prueban la luz,
no sé si lo entiendes, pero es que eres tú
lo bello en la tierra, disfraz del infierno;
tú eres mi guerra, mi noche en invierno.

Tú eres aquello, un paso adelante,
eres lo bello, eterna y distante.
Princesa perdida, deseo constante,
tú eres aquello que mata al instante.

Y eres… una lágrima andante de heridas abiertas,
un desierto poblado de dunas inciertas.
Hieres… como rosa clavada en el pecho de un niño,
como un puñal embriagado de fuego y de vino.

Me tocas, te toco, seguimos mojados.
Enciende las velas como querías,
que esta penumbra de besos sedados,
de verte sin verte, sea sólo poesía.