
Andar de la palabra vecina
que a mi voz le presta sentido
y en pos de tan oportuno auxilio
escribo una nota asesina:
Aquí en la Villa de los Lobos
un par de amigos del vino
en el mural digital inscriben
la huella de un destino divino.
Prestar la palabra al enigma,
darle cabida al silencio,
encontrar en un eco la herida
de un amor indefinido.
Surtir de colores las tragedias,
teñir de sangre el gris depresivo,
aferrarse al puñal agresivo
que logra matar a medias.
Aquí en la Villa de los Lobos,
donde cada latido se halla inscrito,
aquí donde no alcanzan los Todos,
aquí dejo mi dolor escrito.
