miércoles, 24 de junio de 2009

Cuando el tiempo no respete la efeméride


Cuando la ausencia no respete la efeméride,
y el tiempo doblegue el deseo de felicidad,
imponiendo su voluntad y su reino de nostalgia,

y se extravíe el eco de voces pasadas,
y la música dibuje recuerdos en la pared
sin permiso ni aviso, sólo porque si.

Cuando súbitamente sintamos el abandono,
nos hallemos huérfanos en este mundo grande,
y nos hiera sin hierros la mano del destino.

Nos embarcaremos en una canasta,
y emprenderemos un viaje hacia la soledad
rompiendo el espejo para matar la dualidad.

Tal vez nos coman o nos cuiden los lobos,
entremos en tiempos de guerra y tiempos de paz.
Quizás, al vernos solos, fundemos una ciudad.

Cuando la ausencia no respete la efeméride,
y el destino contradiga el capricho de ser hijos,
a lo mejor nos encontraremos juntos tú y yo.

Imposible



Imprecisión es no atinar
a darte un espacio en mi cabeza
que, aún conteniendo la tristeza,
albergue también el mar.

Intolerancia es roer mis huesos,
sepultando entre muebles las migajas,
porque tu adiós me regala ecos
donde dura el sabor de besos y miradas.

Inimaginable para mí resulta el recorrido de tus pies
desde el paso en que marcháis hasta el otro en que volvéis;
ni hablar de aquello que tus ojos ven
si no soy yo quien te espera en el andén.

Imposible es prescindir de tus caricias,
imaginar quizás otras palabras sin tus verbos
o tolerar otra presencia sin tus prisas
y precisar, tal vez, mi deseo en otros cuerpos.

Imposible es querer sin ti,
tan difícil es amarte a ti.