
Fue no hace mucho
cuando él te miraba
arrimado en el suspenso,
escondiendo las palabras,
secuestrando los sentidos,
y decía, entre líneas,
una verdad inadmisible.
Su voz era el murmullo de la Luna,
su mirada era el reverso de los sueños,
su roce te recorría erizando la piel
y sonreía burlando tu razón.
Te escondías en su seno,
escapabas de sus versos,
te arropabas con su capa;
eras junto a él un solitario.
Él te cocinaba las mentiras,
tú hurtabas de su inventario
un instrumento de muerte
y asesinabas el deseo.
Fue hace poco.
Lo callaste con otras voces,
amaste su discreto semblante
y su decidida obediencia.
Al servicio de tu corazón
fue testigo de tus impulsos,
fue cómplice del amor;
te arrojó a un mundo nuevo.
Curioso servidor,
anticipa la voz del amo,
se arrodilla a su palabra
y le presta su emoción.
¡Así es tu silencio!
cuando él te miraba
arrimado en el suspenso,
escondiendo las palabras,
secuestrando los sentidos,
y decía, entre líneas,
una verdad inadmisible.
Su voz era el murmullo de la Luna,
su mirada era el reverso de los sueños,
su roce te recorría erizando la piel
y sonreía burlando tu razón.
Te escondías en su seno,
escapabas de sus versos,
te arropabas con su capa;
eras junto a él un solitario.
Él te cocinaba las mentiras,
tú hurtabas de su inventario
un instrumento de muerte
y asesinabas el deseo.
Fue hace poco.
Lo callaste con otras voces,
amaste su discreto semblante
y su decidida obediencia.
Al servicio de tu corazón
fue testigo de tus impulsos,
fue cómplice del amor;
te arrojó a un mundo nuevo.
Curioso servidor,
anticipa la voz del amo,
se arrodilla a su palabra
y le presta su emoción.
¡Así es tu silencio!

