
Quiero tu boca más próxima cuanto más lejana sea la mañana, y mientras tanto, entre notas sin volumen y palabras sin tinta y dibujos sin forma, disparar la alteridad de tus pudores, la suma de tus gritos, la irresistible sorpresa de tu voz en la penumbra. En la súbita caída de mi peso sobre tu figura contorsionada encontrar la soberbia inédita de una pasión que se resiste a su final, despidiendo los minutos y las horas, ignorando que aún en la noche más viva hasta el deseo necesita descansar; y así, sublevarse ante el orden natural, las condiciones de la vida; apostar sin medir riesgos a escapar de la cordura y andar, simplemente, por estas soberanas calles de la soledad de dos.

1 comentario:
Contadas las veces que puede encontrarse un escrito sobre la pasión física que no raye en lo vulgar o lo explícito.
Éste me parece que entra en la exepción; limpio y sutil.
Que bueno que actualizas :)
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